La PLV de pared es lo que una marca pone contra una pared de la tienda o colgado de ella. Un mural que ocupa un tramo entero, una vitrina con llave, un panel enganchado al lineal, un neón. No quita sitio al pasillo, queda a la altura de los ojos y casi siempre es permanente, porque nadie taladra una pared para una promoción de cuatro semanas.
Se diferencia de un expositor de suelo en que depende de la pared. Antes de dibujar hay que saber si la pared aguanta, quién va a fijar la pieza, si hay un enchufe cerca y si la tienda ya tiene su propio sistema de cremallera o panel perforado. El formato sale de esas respuestas.
En Euromon PLV diseñamos y fabricamos expositores en todos los materiales. Aquí repasamos los formatos de PLV de pared con piezas que hemos hecho para Arcos, Henkel (con sus marcas Pattex y Loctite), Rude Cosmetics y Revlon Professional.
Qué cuenta como PLV de pared
Con el mismo nombre se piden cinco tipos de pieza muy distintos.
- Murales. Muebles altos y de poco fondo que se apoyan en el suelo y se arriman a la pared. Llevan la gama entera.
- Vitrinas de pared. Cerradas con cristal y llave, fijadas al muro.
- Paneles y módulos que se enganchan al sistema que ya tiene la tienda, la cremallera o el panel perforado del lineal.
- Tramos de lineal de una sola cara, con la marca en la cabecera, en el panel trasero y en las baldas.
- Señalética luminosa. Neones y rótulos que no llevan producto y marcan dónde está la marca.
Hablamos siempre de la pieza de una marca dentro de una tienda que no es suya. El mobiliario completo de una tienda propia, con sus estanterías, mostradores y rótulos de fachada, es trabajo de interiorismo y no lo hacemos.
Un mural para toda la gama
El mural tiene sentido cuando la marca consigue un tramo de pared para ella sola y quiere enseñar toda la gama junta. El de Arcos para su cuchillería tiene tres cuerpos. Los dos laterales llevan panel perforado con ganchos; el izquierdo acaba abajo en baldas de cristal y el derecho suma casilleros arriba y bandejas con separadores abajo. El central, en acabado madera, guarda en lo alto una vitrina con puertas de cristal y debajo otro panel de ganchos. Las tiras de LED de los cantos iluminan los tres cuerpos por dentro.

En un mueble así cada zona se piensa para un tipo de producto. Detrás del cristal, a la altura de los ojos, va lo más caro y lo que corta, que el cliente mira pero no coge sin el vendedor. En los ganchos van los blísteres, que se cogen sin pedir ayuda. Las piezas largas quedan de pie y ordenadas en los casilleros y las bandejas.
Un mural grande casi nunca viaja montado. Se diseña para ir en plano y montarse en la tienda, porque el transporte cambia mucho: con un mueble de suelo de dos metros para Arcos pasamos de unas dos unidades por palé montadas a unas ocho en plano.
Una vitrina para lo que no se puede dejar suelto
Si la tienda no tiene sitio para un mural, o el producto es de los que se guardan con llave, la solución es una vitrina de pared. La de Arcos es un armario alto, estrecho y de poco fondo, con la cabecera rotulada «Made in Spain, Since 1734», puerta de cristal con cerradura y dos hileras de pivotes para colgar los cuchillos uno a uno.

Lo primero que preguntamos en una vitrina es quién tiene la llave. Si el producto solo sale con el vendedor, la vitrina tiene que quedar cerca del mostrador o de la caja, y eso ya decide en qué pared va. Luego, cómo se sujeta cada pieza por dentro: pivotes, ganchos o soportes hechos a la medida del producto, para que nada se caiga al abrir la puerta.
Y el peso. Una vitrina colgada carga todo en la pared, cristal incluido, así que el tipo de pared y la fijación se estudian antes de fabricar.
Paneles que se cuelgan del sistema de la tienda
Muchas tiendas, sobre todo de bricolaje, ferretería y gran consumo, ya tienen las paredes preparadas: montantes metálicos ranurados, que es la cremallera, o paneles perforados donde se enganchan ganchos y baldas. Una marca puede aprovecharlo y poner su PLV de pared sin estructura propia y sin taladrar nada.
El panel de Pattex para su gama Power Colles, con la gráfica en francés, se cuelga de la cremallera. Tiene un fondo de aspecto madera, el ojo de reptil de la gama en la cabecera y cuatro alturas de blísteres en ganchos. El módulo de Loctite Super Glue-3 es todavía más pequeño, una varilla con ganchos y un cartel de marca que se engancha al panel perforado del lineal.

Es la PLV de pared más ligera y la más rápida de poner, porque la cuelga el propio personal de la tienda. A cambio, hay que conocer antes el sistema de cada cadena. La distancia entre ranuras de la cremallera, el diámetro de los agujeros del panel y su separación cambian de una cadena a otra, y un gancho que no encaja deja la pieza en el almacén.
Para una campaña, el panel puede ser de cartón compacto con ganchos de alambre, como los de Rubson y Tangit que enseñamos en el post de expositores de cartón para fabricantes de herramientas.
Un tramo de lineal con la marca de arriba abajo
Si la marca consigue un tramo entero de lineal para ella, la PLV llena toda su altura. El tramo de Henkel de la portada, que agrupa sus adhesivos y selladores bajo el lema «Líder en adhesivos», es un mueble de una sola cara en el rojo de la marca. Arriba lleva una coronación curva con los logotipos de Loctite, Pattex, Tangit, Metylan y Rubson. Debajo, una fila de ganchos con blísteres y cuatro alturas de cartuchos, todo sobre un panel perforado de arriba abajo.
Un tramo así aguanta años porque el fondo es perforado entero. Cuando entra una referencia nueva o cambia el surtido, los ganchos y las baldas se cambian de altura sin tocar la estructura. Al tener una sola cara, el mueble va contra la pared o espalda con espalda con otro tramo. Con Henkel trabajamos desde hace veinte años, y lo de separar la estructura que se queda de lo que cambia lo explicamos en qué decidir antes de encargar PLV permanente.
Luz en la pared
El mural de maquillaje de Rude Cosmetics es un mueble de suelo arrimado a la pared, en rosa, con un perfil de luz LED por todo el contorno y el logotipo en neón en la cabecera. Cuatro baldas con separadores transparentes ordenan labiales, sombras y lápices con el precio en el frontal, y abajo las paletas se exponen de cara, apoyadas en un panel inclinado.

Aunque se apoye en el suelo, un mural alto conviene fijarlo a la pared para que no vuelque si alguien tira de una balda. Y la luz pide un enchufe cerca. Nuestros expositores iluminados van siempre a la corriente, nunca a pilas, porque en una tienda nadie va a estar cambiando baterías.
La pared también puede llevar solo la marca. El neón de Revlon Professional con la frase «Magic is in the hair» es un tubo LED que imita el neón, montado sobre una placa transparente recortada siguiendo el texto, con la placa de la marca en una esquina. No lleva producto y su trabajo es marcar el sitio de la marca en la tienda. Es el mismo tipo de pieza que el «Color Artist» rosa que hicimos para Schwarzkopf Professional.

Hay más sobre piezas con luz en el post de expositor iluminado.
Lo que hay que saber de la pared antes de diseñar
Para presupuestar cualquier expositor pedimos siempre las unidades, muestras del producto y la altura máxima de palé. Una pieza de pared necesita además datos de la propia pared:
- Qué pared es. Obra, pladur o un panel de la tienda. En una vitrina colgada decide la fijación; en un mural apoyado en el suelo, cómo se ancla para que no vuelque.
- Las medidas del hueco. Ancho, alto hasta el techo o hasta lo que haya encima, y si hay zócalos, columnas o radiadores.
- Si la tienda tiene cremallera o panel perforado, de qué modelo y con qué distancia entre ranuras o agujeros.
- Dónde está el enchufe, si la pieza lleva luz.
- Quién la instala. Puede colgarla el personal de la tienda o podemos hacer nosotros la instalación, algo que compensa en piezas grandes o cuando entran muchas tiendas a la vez.
- Cada cuánto cambia la gráfica. Si cambia en cada campaña, una estructura de metal con vinilo imantado permite renovar solo el vinilo.
- Cuántas tiendas, y si todas tienen la misma pared o hacen falta versiones.
Plazos y mínimos de la PLV de pared
Casi toda la PLV de pared es permanente. La producción lleva entre 45 y 60 días desde que están aprobadas las artes finales y el prototipo, que tarda unas dos semanas. El presupuesto va antes y tarda unas dos semanas desde el briefing. Un mural grande se parece más a un corner que a un expositor, y puede llevar algo más.
Trabajamos con una cantidad mínima de fabricación por referencia. En expositores permanentes de suelo es de 100 unidades. En murales, corners y señalética depende de la pieza, y la vemos contigo según el número de tiendas.
Preguntas frecuentes
¿La PLV de pared se puede hacer de cartón? Para una campaña, sí, sobre todo los paneles que se cuelgan de la cremallera. Los murales y las vitrinas son permanentes y se hacen en madera, DM, metal o combinando materiales.
¿Instaláis la PLV de pared en la tienda? Sí, hacemos la instalación en punto de venta cuando la pieza lo pide. Si va colgada del sistema de la tienda, la diseñamos para que la cuelgue el propio personal.
¿Se puede cambiar la gráfica sin cambiar el mueble? Sí, si se prevé desde el diseño. Con estructura de metal y vinilo imantado, en cada campaña solo se cambia el vinilo.
¿Podéis hacer un portafolletos o un revistero de pared? Sí. Puede ir integrado en el mural, al lado del producto que explica, o como pieza aparte.
¿Estás pensando en PLV de pared para tu marca?
Cada pared es distinta y cada cadena tiene su sistema, así que no trabajamos con catálogo. Cuéntanos qué producto va, en qué tiendas y qué pared te han dado, y te proponemos el formato, lo prototipamos con tu producto y lo enviamos a tus tiendas.





